LECTURA RECURSOS INFANTILES

LIBRO INFANTIL “EN CASA ¡HAY NORMAS!”, EL PEOR QUE HE LEÍDO HASTA AHORA

Para el cumpleaños de la peque de la casa, es habitual que entre sus regalos haya libros, y si bien los que recibe por nuestra parte son leídos previamente y son acorde a nuestro ideal de crianza (o como mínimo, que se acerquen), obviamente no podemos controlar los libros que, con toda la buena intención del mundo, le regalan otras personas. He de decir, que regalar libros para mí, es algo super particular y no me parece el regalo más adecuado para un niño que no conoces demasiado, a no ser que sea un libro llamémosle “neutro”, que no profundice demasiado en temas que son trascendentales en la familia o que se vinculan a un tipo de educación u otra.

Hay algo “peculiar” en mi hija a la hora de elegir los libros, llegando a rechazar totalmente algunos tan famosos como los del elefante ELMER o el de VOY A COMEDTE. Normalmente, haciendo honor a su alta sensibilidad no lee libros en los que algún personaje suela “sufrir” aunque sea mínimamente. Por ejemplo, en el de “VOY A COMEDTE” el lobo se clava una ramita en la boca y por eso habla así, y ya ese pequeño detalle, hizo que ella  no quisiera ni siquiera, abrir el libro más. Respeto profundamente eso. Libro que no le gusta, libro que saco de casa.

Este año, al abrir uno de sus regalos apareció un libro, en el cual ya la portada… me dio mala espina.

El título es EN ESTA CASA ¡HAY NORMAS! y en el dibujo de portada aparece una persona de cuello para abajo, la que se presupone es la madre, con un vestido o delantal o no se lo que es, con un tamaño descomunal y con los brazos en jarra frente a un niño (que es un cerdito) muy pequeñín.

Si la analizamos fríamente, se percibe a lo que parece una madre enfadada (o cuanto menos en posición “defensiva”)  con una superioridad física frente al menor. El hecho de que salga la madre, habría que valorar qué trasfondo tiene pero, vamos a dejarlo estar, que quizás sería mucho suponer. Ni que decir tiene que en lenguaje escrito, como todos y todas sabréis por aquí, escribir con signos de exclamación es claramente, un grito. Yo no se vosotros, pero yo veo la portada y ya veo una madre autoritaria poniendo normas en casa que se cumplen si o si y punto. Lo raro, es que el niño “cerdito” esté contento. Quizás son cosas mías, y me llamáis mal pensada, negativa o algo peor, pero sigamos analizando el libro.

Cuando lo abres y comienzas a leer, todavía la cosa empeora aún más. A excepción de algunas páginas que sí dan buenos “consejos” como ceder el asiento a las personas mayores, no pedir en imperativo y pedir mejor por favor ,por ejemplo,  el resto indican normas que se deben cumplir en casa transmitiéndolas de una forma absolutamente negativa.. No dice apenas que hay qué cumplir sino lo que NO hay que hacer. Todo en negativo. NO, NO y NO. Sin opción. Esto no se hace y punto. La mala espina de la portada tomaba sentido al ir leyendo el libro.

A nosotros, siempre que podemos y siempre que la paciencia nos lo permite, nos gusta educar a nuestra hija con un lenguaje positivo, diciéndole qué es lo que SI puede hacer. Si le decimos a algo que NO, (que por supuesto al final lo decimos muchas veces) intentamos dar una alternativa positiva e indicarle qué es lo que se debe hacer para vivir en familia y en sociedad, en armonía.

Un día acudí a una charla sobre disciplina positiva donde nos invitaron a hacer un ejercicio, el cual os invito a probar ahora mismo, y eso nos hizo darnos cuenta de lo absurdo (y contraproducente) del comenzar las frases por el “NO” en algunas ocasiones.

Intenta hacer este ejercicio acompañada o acompañado, cierra los ojos, y pide a la otra persona que te diga la siguiente frase: “RECOGE LA MESA, LLEVA TU PLATO A LA COCINA, PON TUS CUBIERTOS EN EL FREGADERO, TIRA LOS RESTOS DE COMIDA A LA BASURA, Y SOBRE TODO, NO PIENSES EN ELEFANTES ROSAS”.

Abre los ojos, dime si te acuerdas de la primera orden y dime finalmente, en qué has pensado. No creo que me equivoque si te aseguro que por unos segundos habrás pensado en el elefante rosa ( y probablemente no te acuerdes de todas las órdenes que te he dado previamente)

El NO no impide hacer exactamente lo que se te está prohibiendo, y pasa, de la misma forma con los niños. Piensa en todas esas órdenes, seguidas, cambiando al elefante rosa por  un “Y NO SE TE OCURRA COGER EL CHOCOLATE DE POSTRE “.  Creedme que sin ninguna duda, mirarán el chocolate, y lo desearán más que nunca. Porque en realidad, tú se lo has recordado y se lo has prohibido.

Volviendo al hilo del libro, os dejaré alguna de las páginas que menos me han gustado, y que además, me parece que se sobrepasan dando lecciones de cómo se debe vivir la vida en familia.

Esta me parece una auténtica estupidez y una forma muy atrevida de entrometerse en la “gestión” familiar del sueño. Para algunas personas quizá sea su modelo de crianza, pero no el nuestro. Seguimos compartiendo cama con nuestra hija, que tiene cinco años, (yo más que papá por motivos de sueño), por que ella se siente mejor y más segura acompañada y por logística familiar que no viene al caso. De cualquier forma, indicar esto en un libro me parece una intromisión en la intimidad absolutamente descarada. Este libro desde luego descarta rotundamente la posibilidad de colecho ni nada que se le parezca.

Esta imagen de la madre muy enfada peinado a una hija más enfadada todavía sigo sin entenderla. Sigo sin dar crédito. No sólo le da una brillante idea a los niños sobre como “dar donde más duele” sino que aviva un problema de género, y de “roles” en la familia que por suerte, aunque ya está cambiando, libros como éste no ayudan nada. “Por lo menos papá no me peina”. Imagino, antes de que os tiréis a mi yugular, que quizás han pretendido hacer “gracia”, pero perdonadme, no la tiene. En esta casa papá también peina, y también da tirones. Mi hija nunca ha dicho eso y nunca le daremos la idea de que eso puede decirse. Como dato os diré, que este momento mostrado como tan crítico se soluciona tan fácil como aplicando mascarilla y desenredador. Mi hija tiene el pelo muy muy largo, y en ningún momento le he peinado con ese enfado ni ese momento se convierte en una lucha. No entiendo esta imagen, de verdad.

Esta ya, en fin, no sólo no me gusta sino que además me parece humillante. ¿En serio a alguien le ha parecido bien publicar esto? “NO INTERRUMPIR A PAPÁ AUNQUE SEA MUY URGENTE”. No doy crédito de verdad. Pero ¿qué clase de mensaje es este? No molestes a tus padres aunque te vayas a hacer pis encima. No se por donde empezar a criticarla sin desbordar mi enfado. Es cierto que hay que educar a los niños a que respeten los turnos de espera así como permitir que si dos adultos están hablando, puedan terminar la conversación (que no sea de 3 horas, claro). Pero absolutamente bajo ningún concepto, un niño debe reprimir una necesidad vital como esta, sólo porque el papá o la mamá están hablando. Los niños necesitan nuestra atención, y en algunos momentos no es negociable no prestarles nuestra ayuda. Un consejo así lo único que conseguirá es que nuestros hijos e hijas piensen que nos molestan, que lo que ellos necesitan no es importante y que los adultos siempre están por encima.Ni que decir tiene, el sentimiento que puede generar en un niño, que se moje la ropa únicamente porque sus padres no han tenido a bien hacerle caso.

Y nada, para terminar, los niños no pueden preguntar ni ser impertinentes. No pueden ser niños, se siente.

No puedo decir otra cosa que, a pesar de haber algunas páginas buenas en el libro, las malas lo echan todo por tierra. Este libro, sin duda alguna saldrá próximamente de mi casa. Ni me parece gracioso, ni respetuoso ni le encuentro el sentido.

Qué pocas veces me ha ocurrido esto. He leído cuentos mejores y peores, he saltado algunas frases de algunos con los que no compartía opinión pero esto… eso es otro nivel.

Le otorgamos como nota suspenso total y no recomiendo en absoluto comprarlo.

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