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5 PLANES PARA PRACTICAR EL AUTO CUIDADO

Supongo, que todas las mujeres que nos hemos convertido en madres, en mayor o menor medida, hemos sufrido un cambio bastante radical en nuestras vidas cuando nuestros pequeños han llegado al mundo, (sobre todo el primero). No se si es vuestro caso pero a mí, me ha costado bastante habituarme pasando épocas realmente malas con sensaciones muy negativas hacia la maternidad y hacia mi misma. Mi vida era el polo opuesto a lo que es ahora y por tanto, me ha costado un esfuerzo sobre humano comprender y aceptar algunas cosas. El vivir en una ciudad que no es la tuya, lejos de tu familia y perder prácticamente todas las amistades que tienes (ya que nadie de tu entorno tiene hijos) y tener tiempo personal ya que una persona es totalmente dependiente de ti no hace nada fácil mejorar ese estado de ánimo que sufrí.

De pronto, me di cuenta que me iba al gimnasio no a entrenar, ya que estaba agotada mental y físicamente, sino para ducharme en silencio, para sumergirme en la piscina del spa, cerrar los ojos y escuchar el silencio. Me di cuenta de que estaba huyendo desesperadamente para regalarme tiempo para mí, y entonces me di cuenta de lo que ocurría; que me había olvidado de mí misma.

A partir de ese momento, comencé a deshacerme de la culpa, de intentar hacerlo todo perfecto, de dedicar mi vida y mi salud únicamente a mi hija y me propuse dedicarme obligatoriamente un tiempo para mí. De auto cuidados, de mimos, de conversaciones con adultos, de risas, de viajes, de lo que hiciese falta para sentirme mejor y poder afrontar mi maternidad de una mejor manera.

Creo que a veces, nos sentimos mal por querer o desear hacer cosas sin nuestros hijos pero es hora de ir cambiando el “chip” y convencernos de que eso es saludable, en su mayor medida para nosotras pero también para nuestros hijos, ya que si nosotros estamos bien, ellos están mejor todavía.

Hoy os quiero traer 5 ideas para que llevéis a cabo como mínimo, una o dos veces a la semana, al mes o cuando puedas, asegurándote que te van a curar. Que son necesarias y que lejos de dañar a alguien con ello, ayudas a que todo siga en armonía, contigo misma y con los demás.

Estas son cinco ideas que yo misma he practicado y que me han hecho conseguir grandes cosas positivas para mi misma y mis auto cuidados:

  • Reúnete con tus amigas para comer o cenar (sin niños); Disfruta de una reunión con tus amigas, ve al sitio que más te guste, come y bebe  lo que más te apetezca y disfruta de una buena charla y de unas risas de esas que hacen que te duela la tripa. Olvida por un momento que eres madre, habla sobre temas que no sean bebés, biberones, rabietas o sueño. Vuelve a cotillear con tus amigas, vuelve a hace años cuando no tenías obligaciones ni preocupaciones. Ocúpate sólo de disfrutar. Estos momentos, pueden arreglarte un día o una semana fatales y te aseguro, que va a hacer que te levantes al día siguiente con una sonrisa de oreja a oreja.

 

  • Programa una escapada de relax y otra para divertirte:, para ti sola. El año pasado, una de mis semanas intensivas de trabajo “me la pedí” como de vacaciones personales, y envié a mi marido y a mi hija a la playa, quedándome sola en casa durante una semana. A pesar de que era mi semana de trabajo, la soledad de esa semana me hizo darme cuenta de lo mucho que necesitaba eso. En mi matrimonio si hay algo que hace que funcione tan bien es que entendemos que tenemos una vida unida pero también una en solitario, y una o varias veces al año viajamos con nuestros amigos por separado, y hacemos planes que ni siquiera nos explicamos. Este verano, decidí hacer dos escapadas, una a un retiro de Yoga y Alimentación Saludable en el Pazo de Santa María (un lugar de absoluto ensueño que os invito desde aquí a visitar) y después, un viaje a Ibiza con varias de mis amigas. El primer viaje de “relax” fue revelador. Me di cuenta que el tiempo en soledad es necesario para reconectar y para descansar. Dormir sola en una cama, sin estar en estado de alerta constante por si tus pequeños te llaman, darme un baño de espuma en silencio, conocer gente nueva (esto es una de las cosas que más hecho de menos de mi vida anterior), y estar tres días sentándome en una mesa, a plato puesto, probando delicias de Galicia. Ibiza fue un viaje de risas, de estar en la playa, de mojitos, de salir de marcha, de escuchar música hasta el amanecer, de dormir con un montón de viejas amigas en la misma habitación, de disfrutar al máximo. Estos dos viajes, me curaron. Puede sonar radical, pero así fue. Prueba con una escapada más corta si no te atreves a algo tan largo, o si tus hijos son demasiado pequeños, pero de verdad, verás como te sienta eso en tu interior.

 

  • Reconecta con tu pareja y organiza una cita sorpresa (aunque sea en el salón de casa); Esta era la asignatura pendiente que me hacía perder la cabeza. La forma de tener tiempo para todo y para todos. Como he dicho antes, gracias a nuestra “peculiar” relación y a nuestra independencia hemos podido “soportar” ese distanciamiento que nos guste o no los niños traen bajo el brazo. Por eso, es necesario darse tiempo para los dos, para recordar la etapa de novios y para no olvidarse de que cuidar la pareja es tan importante como cuidar a los hijos. Salid a cenar, a dormir a un hotel, a ver una peli al cine, o todo eso junto. Pide unas pizzas, poned una peli y dormir abrazados y acurrucados como al principio (los niños, que pasen la noche con los abuelos, o los tíos, mejor, jeje). Para obtener algún consejillo más al respecto e ideas para avivar la llamita de la pareja no dudes en leer el libro de Lapsicomami “AMOR CON OJERAS”, que es altamente recomendable.

 

  • Cuando salgas del trabajo, no vayas corriendo a casa y quédate con tus compañeros de trabajo a tomar una cerveza (o un refresco): Yo esto de vez en cuando lo hacía y el simple hecho de no correr a cumplir las mil exigencias diarias que me ponía me hacía llegar a casa con un estado de relajación brutal. Es necesario delegar, en quién sea. La pareja debe compartir las obligaciones de crianza y del hogar y la familia. Nosotros lo hacemos así, como debe ser, y no tengo prisa por llegar a casa a hacer cenas, a bañar niños y a recoger porque sé que mi compañero de vida lo está haciendo igual, o mejor que yo. Prueba a no cumplir todo aquello que te propones en el día, simplemente, porque no te da la gana. Brinda con tus compis con una cerveza y estrecha lazos que no te da tiempo a estrechar mientras trabajas. Es mucho más beneficioso de lo que crees, tanto en el ámbito laboral como personal.

 

  • Incluye en tu agenda todos los planes anteriores o todos los que se te ocurran: no vale pensar o idealizar lo que quieres o te gustaría hacer. Tienes que marcarlo en tu agenda, con día, hora y lugar. Es de “obligado” cumplimiento. No puedes querer hacerlo y finalmente no hacerlo, por falta de organización, motivación o por dar prioridad a otros compromisos. El tiempo para ti es tan vital como el tiempo que le dedicas a los demás. Quiérete mucho más.

Me encantaría que personas que como yo, se encontraban en ese momento de culpa, de sentirse mal por dejar a su hijos (con alguien, obviamente) puedan ver que hay posibilidad de combinar la faceta de madre y la faceta de mujer, de persona independiente que una vez fuimos. Pasas una etapa en la vida en la que el centro de tu vida eres tú, y de repente, lo empieza a ser otra persona. Entender eso y comportarte al respecto de la mejor forma posible, no es fácil.

Quiero que te quites ese peso que llevas encima, y que disfrutes también de tu vida como “no madre”. Tienes que amarte, cuidarte, y proporcionarte todo lo que llena tu corazón.

Y tú, ¿sueles planificar actividades o momentos para ti sola? ¿te proporcionas autocuidados? ¿te das la importancia que mereces? Yo he comenzado a hacerlo y … es maravilloso.

 

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